miércoles, 29 de febrero de 2012





      Bajan los días cansadas madrugadas
   vaciando sus horas de tristeza,
   una a una, inexorables, lentas,
   multiplican sus muros a la tarde.
   Lentamente construyen su edificio,
   el templo de cemento y sus estatuas,
   los dioses de la angustia que levantan
   sus desolados párpados de ausencia.
   Cae la soledad como cae la lluvia:
   sus goterones pálidos calando sucesivos
   más allá de la piel y de la médula, 
   hasta formar un lago de aguas quietas
   donde mueren las voces y los cuerpos.
   Y estás sólo y no importan las ciudades,
   la música te duele, y los amigos,
   se viene la tristeza hasta tu centro
   y te retoñan heridas de destierro.
   Piensa entonces en mí, háblame bajo,
   no importa la distancia ni la ausencia:
   me encontrarás allí, perenne en la tristeza,
   entre la soledad, entre la angustia.
   Yo esperaré contigo a que sonrías.
        
                                                       Manuela Fernández Santamaría

10 comentarios:

puri teruel robledillo dijo...

Querida Manoly, tus poemas siempre llegan, porque salen de un gran corazón...... grande y generoso.

Un fuerte abrazo querida amiga

Manuela Fernández Santamaría dijo...

Querida Puri, saber que mis poemas te dicen cosas es muy grande para mí, porque yo también creo conocer tu corazón.
Muchas gracias por lerme. Un fuerte abrazo y mi cariño.

OZNA-OZNA dijo...

Mil gracias querida y admirada poetisa por regalarnos la suprema belleza de tus versos y acariciar nuestra alma con ellos, muchos besinos de esta amiga admiradora que te quiere un montón.

Manuela Fernández Santamaría dijo...

El cariño con que lees mis versos y el que me regalas cada día son los preciosos regalos de la vida.
Gracias a tí por ser tú, mi preciosa amiga.

Tony dijo...

Manoly querida zia, este poema tiende a unir lo que lo cotidiano disuelve, reconcilias al cuerpo con las emociones, dolores,....sufrimientos que los rayos del atardecer fecundan y lo devuelven al fruto del germen del cual salió. Gracias amada poeta. Tony

Manuela Fernández Santamaría dijo...

Gracias a tí, querido Tony. Tu mirada siempre penetra hasta lo más profundo. Y, siempre que lo nescesites, allí me encontrarás.
Abrazos en el sufrimiento y la alegría.

Mariana Henriquez dijo...

Verdad dolorosa, ruinas del sentimiento que alguna vez fue un todo maravilloso. Esperemos con fe que la sonrisa vuelva y levante luz sobre la hermosa ciudad que algún día albergara nuestra dicha. Te acompaño, me acompañas y tal vez florezca la alegría de no sabernos solas. ¡Un abrazo!

Manuela Fernández Santamaría dijo...

Si, querida Mariana, hay más posibilidades de recuperar la alegría si uno no se siente abandonado en tiempos de dolor.
Un abrazo y todo mi cariño, Mariana.

Sebastian dijo...

Manoly, tu poema me conmueve. Transmite esa desolación de la tristeza de una forma tan hermosa que el lector acompaña en ese sentimiento al sujeto del poema. Mantiene una cadencia y un ritmo que en ciertos momentos remueve al lector, desde su comodidad, al campo de la vivencia. Cuando leo tus textos sé que estoy en presencia de una enorme poeta y me felicito de ser tu amigo, aun en la virtualidad. ¡Un gran abrazo!

Manuela Fernández Santamaría dijo...

Mil gracias, querido Sebastián. Lo que me dices sí que es enorme, y más viniendo de un poeta al que admiro y quiero mucho más que virtualmente.
Ojala un día pueda darte un montón de abrazos bien reales.